Nacido en Madrid y afincado en la ciudad mediterránea de Valencia, Jaime Hayón proyecta su ecléctico talento a través del mundo donde es ampliamente reconocido por sus creaciones exuberantes y transgresoras de la cotidianeidad. Surgido de cultura skate y el grafiti, Hayón es un creador multifacético que se ha desarrollado en diversas áreas como la curaduría, hasta el diseño industrial y de interiores. Ha trabajado lo mismo en la creación de juguetes como en la ejecución de la Bienal de Diseño en Lisboa.

Su estilo atrevido cruza lineas con facilidad y trasciende las fronteras usualmente demarcadas entre el arte y el diseño, imprimiendo su particular estilo entre ambas con una facilidad inigualable. Ha trabajado con clientes de la talla de Benetton, Metalarte, Artquitect Edition, Coca-Cola, Danone Group, bd ediciones de diseño, Adidas, Pallucco, y Piper Hiedsieck donde ha mostrado su talento y flexibilidad con destreza y maestría. La informalidad como filosofía de elegancia hacen de su trabajo una alquimia que destruye convenciones e invita a reimaginar el diseño como juego de figuras, colores y materiales.

En su colección ChromaticO, Hayón explora el color y la habilidad de transformar un objeto a través de dos materiales distintos, vidrio y mármol. Una colección atrevida y lúdica que hace homenaje al mundo africano y mediterráneo a la vez que juega con artesanía detallada y meticulosa. Contrastando los colores vivos y brillantes con sofisticadas figuras que recuerdan los espacios culturales tradicionales del norte de África, se unen a colores más sobrios que hacen eco en el mármol como si se tratara de un espejo que nos muestra los tonos de las tierras sureñas y sus arcillas. El artista ha logrado combinar perfectamente la fragilidad del material con la fortaleza de la forma, creando una sinfonía visual sorprendente que evoca sensaciones delicadas y divertidas. Como es habitual para Hayón, su colección termina con la figura de un simio que nos guiñe el ojo, con la complicidad de un artista que no tiene miedo a mostrarse desenfadadamente juguetón sin perder la elegancia de una artesanía de máxima calidad.