Como padre de una niña recién entrada en la adolescencia, me ha preocupado desde hace un tiempo la tendencia de esta generación centennials a permanecer conectados a las pantallas y dejar de realizar actividades al aire libre, mucho menos si se trata de deportes. Por ello me sorprendió y alegro el día que mi hija me pregunto qué pensaba si ella comenzara a hacer “skating”. En mi ignorancia prehistórica le dije que dónde conseguiríamos en nuestra ciudad una pista de Sky, por lo que ella procedió a explicarme que se trataba de montar patineta con ruedas en pistas especiales para ello. Creo que no la dejé terminar de explicarme, cuando ya estaba comprándole todos los implementos necesarios para la práctica de esta actividad. Conseguí rápidamente un buen instructor que diera clases a grupos de chicos y una vez validadas sus credenciales, ya mi hija estaba inscrita para su primera clase.


No fuera a ser que se arrepintiera pronto y regresara a refugiarse en sus consolas de video juegos y pantallas de computador. Desde ese día, han pasado ya 2 años. Han sido muchas clases, muchos viajes a llevarla y traerla, muchas competencias y por supuesto, muchas caídas y lágrimas. Pero siento que ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado. Mi hija ha crecido en talla de una manera sorprendente, ha desarrollado un cuerpo ágil y equilibrado, ademas de poder balancear su tiempo de ocio entre sus pantallas, que por su puesto no ha abandonado, y una sana actividad deportiva al aire libre, que ademas le ha ayudado a madurar como persona, al potenciar aspectos como el compañerismo, la socialización, el trabajo en equipo y el espíritu competitivo. Ha desarrollado su pensamiento crítico al tener que aprender y decidir que rutinas practicar, que obstáculos superar y cómo fijarse sus propias metas, para finalmente superar los miedos naturales que tenemos a esa edad. Por otro lado, debo reconocer que en lo personal, tenía una idea muy sesgada sobre la actividad del Skating y mucho menos lo consideraba como un deporte “serio”.

Es un lugar común asociar esta práctica con chicos desadaptados, drogadictos o en el mejor de los casos, desocupados. Es cierto que se trata de un tipo de cultura urbana, como muchas otras, en el que proliferan los graffitis en paredes, vestimentas particulares de “skaters” con proliferación de marcas como Vans o Nike y su propio “argot” entre lo técnico y lo coloquial. Pero no se pude negar que, bien practicado, se trata de un deporte de mucha exigencia física y mental. Lo entendí mejor el día que se me ocurrió tratar de hacer un de esos “Ollie” o “frontside shobbit “ y casi me mato. Definitivamente no es un deporte para iniciar después de los 50. Por otro lado, en países como México, USA y Australia, se han logrado niveles de competencia muy altos que le han dado al Skating la posibilidad de ser un deporte de exhibición en las próximas olimpíadas de Japón, para ser incluido en las siguientes olimpíadas como deporte de competencia. Ojalá y tenga la oportunidad de tener una hija atleta olímpica, y porque no, que se traiga una medalla.


Por Jaime Alberto Arévalo