PRZEMEK PYSZCZEK

FADOM


La optimista transmutación del brutalismo A 20 minutos de Alexanderplatz en Berlín, se encuentra el taller del artista Przemek Pysczek. El nativo de Polonia, criado en Canadá ha logrado impresionar al mundo artístico a sus tiernos 30 años, Generando obras que trazan habilidosamente la transición de su país natal desde el frio brutalismo de la era soviética hasta la caída de la cortina de hierro, entretejiendo en la narrativa su propia trayectoria personal para re descubrir su pasado.


Del mismo modo que Polonia vio caer las barreras del comunismo más férreo a través de la segunda mitad del siglo veinte, y entró con brio en el mundo capitalista del occidente, así la

exposición FADOM de Pyszczek nos lleva a redescubrir las estructuras de un pasado ensombrecido que se revela en colores optimistas aunque precavidos. Arrojarse al descubrimiento de un nuevo sistema es parte y parcela de la exploración artística del joven polaco quien hace referencia a una estética de transformación colectiva que se vivió y que reside en el subconsciente colectivo de la población de la Europa oriental. FADOM fue una compañía constructora de la era soviética, la cual creaba estructuras prefabricadas para generar los monótonos bloques habitacionales tan ubicuos en la época.


En su arte, Pyszcek re-interpreta la palabra como símbolo de regeneración y metáfora visual de un cambio de paradigma, donde el pasado se reencuentra y se amiga con un espíritu decididamente consumista. Trasplantando las formas tan otrora unidas con el ideal comunista a un nuevo medio y un nuevo escenario, las piezas de colores radiantes del artista subvierten sus propósitos originales y dotan al material de una refulgencia individualista que inspira y evoca un sentimiento de libertad, yuxtapuesto con un lenguaje arquitectónico que trataba de homogeneizar el espacio vital de la sociedad. La desconexión entre fondo y forma es excitante pero no del todo desprovista de nostalgia, o mejor dicho, de Ostalgie, termino utilizado en Alemania para denotar una nostalgia especifica por los tiempos de la vida diaria en la antigua Alemania oriental del régimen comunista.


Esta contradicción en sentimientos y emociones se despliega en la obra con una exuberante participación de elementos de ambos mundos, uno, que llega a renovar y a liberar al individuo, y otro, que se asienta en la memoria como todo pasado, recubierto de un aura de bienestar imaginado o recordado, de un mundo al cual no se puede volver a acceder, y que sin embargo, se puede visitar a través de su lenguaje estético. La hipérbole del visual post socialista ayuda a Pyszczek a alcanzar un estado de memoria compartida que no pertenece exclusivamente a ningún bando de la guerra fría, un sentimiento que no es del todo ajeno y a la vez alude a lo lejano. Una exploración de las contradicciones de saltar de la sartén al fuego, o de un mundo que despoja a un mundo que explota. Cada uno con sus restricciones y con sus alegrías, expresadas en color y forma de una manera magistral y que invita a la reflexión no solo artística sino política y social. De esta manera FADOM se vuelve un punto de inflexión en el mundo artístico, como un bastión de la contradicción más optimista y que busca reconocerse en el presente, entendiendo su pasado y su futuro. Dos mundos unidos en materia que se auto-explora, y un manejo de la estética que emociona a quien comprenda su contexto.