Una bestia sobre el asfalto

 

Dentro del mundo de los superdeportivos, pocos nombres comandan tanto respeto como el de McLaren. La marca británica es un nombre obligado en la industria y un referente de velocidad y ingeniería avanzada. Desde sus inicios con Bruce McLaren se ha labrado un camino vertiginoso hacia el centro del corazón de todos los amantes del mundo automotriz.

Inaugurando la segunda generación de la gama Super Series de McLaren Automotive, el modelo viene a ocupar el lugar del McLaren 12C, mas tarde conocido como el McLaren 650S. El McLaren 720S es un vehículo completamente nuevo, diseñado con una plataforma novedosa y dotado de importantes innovaciones tecnológicas y de chasis en comparación a sus predecesores. Compitiendo en el mismo rubro que el Lamborgini Huracán y el Ferrari F8, el superdeportivo británico no tiene nada que pedir a sus rivales e incluso puede llegar a dejarlos atrás en algunos rubros.


Destaca el rendimiento aerodinámico del 720S, ya que la marca ha trabajado laboriosamente para generar un chasis que destaque en en túnel de viento, y que utilice su diseño para enfriar el monstruo motor central del vehículo. De esta manera McLaren ha conseguido prescindir de las entradas de aire de las aletas traseras, domando el poder del viento para bajar la temperatura de la máquina vía unos canales laterales.



La estética del 720S sorprende por su elegancia, mostrando una filosofía de diseño más minimalista y refinada que modelos anteriores. Si bien McLaren es conocido por sus motores impresionantes, el diseño del 720S definitivamente hará girar las cabezas tanto en la pista como en la calle. Dentro de la cabina la experiencia continua impresionando, brindando al conductor una oferta de tecnología de avanzada jamás antes vista en un vehículo de la casa Británica. Un enfoque puramente deportivo impide distraer con información superflua, mostrando al usuario únicamente los datos necesarios para su conducción, mostrando y dejando patente su naturaleza de máquina de alto rendimiento y recordando su linaje en el circuito. Bajo el capo, y impulsando tan elegante figura, encontramos un ya conocido V8 twin-turbo de 4.0 litros, misma bestia que ya habíamos tenido el placer de escuchar rugir en su predecesor, aunque en está ocasión nos sorprende con una potencia de 720 caballos de fuerza, cifra que en si misma ya nos hace pegarnos al asiento y de la cual precisamente el deportivo toma su nombre. Debido a un peso muy reducido la relación peso potencia es extremadamente favorable para desafiar las leyes de newton. Una impresionante reacción de 0 a 100 km/hr en la absolutamente mínima cantidad de 2.9 segundos y de 0 a 200 km/h en 7,8 segundos alcanzando una punta de 341 km/hr lo cual cimenta su título como super deportivo de alcurnia.